El niño no se descompensa de golpe: compensa hasta que ya no puede. El paro cardiorrespiratorio casi nunca es súbito, es el desenlace previsible de un deterioro que estuvo delante de alguien durante horas. Seis semanas para aprender a verlo a tiempo.
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Dirigido a: Profesionales que reciben y estabilizan niños graves: pediatría, cuidados intensivos pediátricos, urgencias, neonatología, anestesiología y enfermería pediátrica.